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7 de octubre de 2013

Quien lo probó lo sabe.

Estaba viendo Friends y sin quererlo se me ha venido a la cabeza aquél domingo por la mañana. Yo sé lo que es que lloren desconsoladamente por ti, agarrado a tu cintura, casi suplicando una tregua. Transmitiendote su dolor, su terrible e incontrolable dolor. Yo sé lo que es ver a alguien en el suelo, como un bebé, llorando -como un bebé- pidiendo consuelo, pidiendo una caricia o un beso. Pidiendo y rogando. 

Pero lo llamativo es que no era una petición de perdón. Era un súplica de que yo no hiciera daño.Recuerdo hasta la ropa que llevaba puesta. Recuerdo la reconciliación. Pero es curioso cómo solo lo recordé con esa escena. Es una mezcla de dolor y ternura. De pasión. De amor. Y como decía Lope de Vega:

"Esto es amor, quien lo probó lo sabe".

16 de agosto de 2013

Se acabó. Al fin.

Es lo que necesitaba. Creo que llevaba años esperando esa conversación y, al fin, la tuvimos. 
Gracias, gracias por tu sinceridad, por tu paciencia, por tus palabras. Por tus caricias en aquél momento. 

Sé que tampoco fue fácil para ti. No lo fue para ninguno pero lo necesitábamos. Ambos. Ya no hay más que decir. Solo queda volver a darnos aquellos abrazos entre lágrimas. Creo que no hay cosa más bonita que llorar juntos y decirnos que nos queremos. Y, como ya te dije, cuando lloras estás muy tierno. Pero ya terminó todo. Ya se acabó. Ya no hay más "enanos con botas de pinchos". Ya están fuera. Ya despejé aquél remate de cabeza. Ahora volvemos a la realidad. A nuestra realidad...

Te quiero, Juamposo.

14 de junio de 2013

Tú, eternamente tú.

Y me muero por llevarte
al rincón de mi guarida
en donde escondo un beso
con matiz de una ilusión.
Se nos va acabando el trago,
sin saber qué es lo que hago:
si contengo mis instintos
o jamás
te dejo ir
.







Absorbes el espacio, y despacio me haces tuyo,
muere el orgullo en mi. 
Y es que no puedo estar sin ti.

19 de mayo de 2013

Más que una declaración de amor.

El amor. Algo  tan difícil de explicar...

El primer amor. La primera vez que sientes que necesitas a esa persona. La primera vez que echas de menos de verdad. La única vez -probablemente- que querrás a nadie sin medidas, sin medias tintas. Dándolo todo a ciegas. La primera vez que sientes cómo duele el amor.

Hace casi siete años que empecé a descubrir lo que era eso: el amor. La necesidad de tenerlo a tu lado siempre, aunque sepas que está a 109 pasos. La necesidad de que te abrace, te mime, te de besos, te acaricie. Escuchar palabras bonitas. Que te sonría y te diga lo guapa que estás, aunque no vayas arreglada. 

Es esa sensación de sentirse especial. Estar los dos solos en una habitación viendo películas toda la tarde y que el tiempo pase volando a su lado. Los dos tumbados dándonos caricias. Apoyar mi cabeza en su pecho y oír sus latidos. 
Y echar la vista atrás y ver todo el camino recorrido. Pensar en los malos momentos y que queden sepultados por los "Te quiero" "Te echo de menos"... Porque eso es lo importante: sobrepasar los malos momentos y saber disfrutar de lo bueno que te da la vida. De lo bueno que te da él. Disfrutar de él y su compañía. De su voz. Sus manos. Sus labios. De sus miradas que, a veces, transmiten más que toda una declaración de amor.

Es difícil explicarlo. Y quizá nadie sintamos lo mismo cuando estamos cerca de la misma persona. Eso es lo bonito. Que por mucho que intentemos explicarlo nadie nunca sabrá lo que realmente sientes. Es mágico. Único. Es tuyo. Solo tuyo.